sábado, 30 de julio de 2016

The Occupation of the American Mind: Israel's Public Relations War in the United States (Trailer)


Cronología del placer



Amanece con la frescura anidada en el rostro
Abandona el lecho orgasmado
Tostadas francesas y una taza de té
Cecilia Bartoli ameniza al compás del silencio
Suave y descalza, se dirige al toilet
Allí, libre y a puertas abiertas, defeca como las diosas.

miércoles, 6 de julio de 2016

Feminismo: Organicidad y sectarismo



Argumentaba Spinoza que la verdad está más asociada a la sensibilidad que al intellectus. De ahí que la relativización de la verdad empírica haya sido una de las más obstinadas propuestas del posmodernismo. Parto de esta premisa para llamar la atención acerca de lo que, en mi opinión, constituye uno de los más importantes flagelos de la corriente más mediática del feminismo: esa suerte de pulseo con el Patriarcado a partir del intelecto y no desde la sensibilidad. Este enfrentamiento, dicho sea de paso, ha conducido a un sectarismo vehemente que no pocos vemos como un Matriarcado en ciernes. 

El Patriarcado hunde sus raíces en la debilidad antropológica del macho irracional; es decir, aprovecha la insensibilidad de esa criatura dotada de una fuerza física superior para ponerla en función de sus objetivos políticos y sociales. A partir de aquí, el hombre se convierte, ipso facto, en la primera víctima de su entorno de relaciones sociales. El Patriarca se erige entonces como el absoluto proveedor y, a su vez, en el esclavo predilecto del sistema social establecido.  

No podemos perder de vista que es el hombre, con su trabajo, el gran sostenedor de un sistema de producción esclavista y alienante. La narrativa victimista del feminismo mediático ignora este origen, contribuyendo, inconscientemente, a perpetuar el malestar fundacional de la sociedad. Es por esto que, sin proponérselo, esta corriente se ha convertido en un importante agente fragmentador del sujeto social. Esta fragmentación diluye los objetivos fundamentales de la batalla más importante: la lucha de clases. 

La heteronormatividad, el falocentrismo, la violencia simbólica, la diversidad sexual y audiovisual, entre otros, se convierten en los postulados inobjetables de un segmento gremial y orgánico que queda fagocitado por el establishment neoliberal. El matrimonio monogámico moderno y sus nefastas consecuencias quedan fuera del debate, absorbido por la lucha del matrimonio del mismo sexo. 

Hay muchos ejemplos que evidencian al feminismo de barricadas como legitimador de una "liberación alienante" en lugar de una "alienación liberadora".  

La mujer, desde su individualidad, tiene un deber supremo para con el bienestar humano y social: el contagio impostergable de su inteligencia, su entrega voluntaria a los menesteres más sublimes de la existencia (como es el cuidado del otro) y su capacidad de contemplación que enaltece la belleza. Es la hembra primero y la mujer después, la encargada de sensibilizar al macho, de sublimar al hombre para que, de esta forma, podamos convivir en un mundo sin sectas de sexos y géneros.

Hoy en día, la corriente protagónica del feminismo favorece la radicalización de la incomprensión del problema de fondo de nuestra sociedad global, y, en su cruzada dogmática, lejos de comprender y sancionar las causas de su lucha, está afianzando el malestar sistémico que nos reduce como seres humanos. 

Termino con una pregunta que, aunque arriesgada, no deja de ser pertinente: ¿Se ha convertido el feminismo actual en otra industria del capitalismo financiero global?