lunes, 13 de febrero de 2012

El tablero


La estrategia del ajedrez geopolítico actual se conformó antes del 9-11. Es por eso que a la hora de establecer las coordenadas históricas del entuerto global actual, esta fecha se constituye como el principio de la Cruzada neoliberal en pos de los Santos Lugares. El 9-11 fue el comodín imprescindible para legitimar la estafa financiera que se avecinaba y justificar, de paso, la ofensiva militar a escala mundial. El fin de la Guerra Fría resultó ser el comienzo del caos actual. Una vez desintegrado e implosionado el bloque dogmático del Este, le tocaba el turno a los corruptos, sectarios y satanizados Oriente Medio y Asia Central. Las primeras bombas cayeron sobre Afganistán: allí se buscaba "justicia". El malvado Talibán ofrecía refugio al terrorismo internacional. Porque es la palabra "terrorismo" la que lleva la reina de las piezas blancas del ajedrez tatuada en su frente. A continuación se procedió a privatizar el ejército; una legión global de mercenarios adoptó el nombre de "contratistas" y, de esta manera, junto a la compra del poder mediático, se garantizaba una ofensiva feroz que terminara guillotinando cada pieza del contrario. Después Irak, con la mentira de las "Armas de Destrucción Masiva". La nominación e investidura del negro Barack Obama, como presidente de Estados Unidos, fue la más brillante y hábil jugada de las piezas blancas. El a priori Nobel de la Paz se encargaría de completar la geoestrategia apoyado en el slogan del cambio. Y ahí vamos: Túnez se diluye en la zozobra; secuestraron con astucia la revolución egipcia; el caos inducido reina en Libia, y ahora van por Siria. La primavera  aguarda por Irán, y, después... El rey ruso está alerta, mientras las torres chinas aguardan pacientemente.