martes, 28 de febrero de 2012

"Choque entre civilizaciones"

 Comparto un excelente artículo escrito por el periodista David Brooks, corresponsal del diario La Jornada en Nueva York.

Choque entre Civilizaciones

Debajo de las calles un trombón y una trompeta de dos afroestadunidenses se divierten persiguiendo notas de una rola estilo Nueva Orleáns. Del otro extremo de una larga estación del metro, un chino ofrece invitaciones a unas notas muy diferentes del otro lado del mundo con un instrumento tipo violín, pero de una sola cuerda. Un trío poblano acaba de bajar de un vagón donde ofreció una canción de amores derrotados, y un banjo y pandero en otra estación de las catacumbas de Nueva York resucita rolas de raíces escocesas e irlandesas que se conocieron en los montes Apalaches, zona minera y de extrema pobreza. Los que escuchan sonríen, a veces hasta se mueven al compás; son árabes, africanos, latinoamericanos, asiáticos que representan multitud de civilizaciones e historias. Pero uno sube a la superficie después de este viaje subterráneo lírico y de cantos entre una cultura y otra sólo para encontrarse con sangre y tambores de guerra.


En la superficie, uno vive en un país que lleva más de una década en estado de guerra. Un país donde todos los días unos políticos deciden si bombardear o no los orígenes de esta música. Donde todos los días la conversación entre políticos, expertos y estrategas geopolíticos, educados en las mejores universidades, contemplan el próximo ataque y tratan de medir qué grado de brutalidad debe tener. No se detienen mucho en considerar cuántos músicos morirán, cuántos maestros y estudiantes, cuántos poetas, cuántos astrónomos, cuántos bailarines, cuántas madres, hijos, hermanos, novios más serán las próximas víctimas anónimas de la actividad más absurda y obscena del poder. Vivir esta cotidianidad es una sensación muy particular, difícil de describir, casi inaguantable de sentir. Vivir en un país que lleva a cabo matanzas de otros pueblos mientras todos observan las escenas macabras por televisión, o ahora Internet, como si fuera un show más.


Claro que todos afirman que la guerra es el infierno y que hay que evitarla a cualquier costo. Desde el presidente a cualquier ciudadano. Pero impera la versión oficial (aunque hay que reconocer que se expresa amplia disidencia por todas partes) de que, ante tanto mal en el mundo, este país, más que cualquier otro, tiene la responsabilidad de velar por el bien, por lalibertad y los derechos y valores humanos fundamentales. La propaganda tan exquisitamente desarrollada en este país sigue funcionando.

No es nada nuevo. Estados Unidos proclamó que éste era el “siglo americano” desde hace décadas, junto con toda la retórica casi desde el origen del país de que éste era ahora el pueblo elegido. Así se exaltó durante los inicios de la Segunda Guerra Mundial, y fue después de ella cuando este país surgió como la potencia suprema del planeta. Como recordó recientemente el historiador Andrew Bacevich, de la Universidad de Boston, en un ensayo en Chronicle of Higher Education, fue Henry Luce, editor de Life, quien en 1941 definió eso del “siglo americano”como un tiempo en el que Estados Unidos compartiría tanto su Constitución como sus productos con el mundo. Además, tendría una misión casi religiosa: ahora tenemos que ser el buen samaritano del mundo entero, y que eso implicaba responder a un deber “como la nación mas poderosa y vital del mundo… para ejercer sobre el mundo el impacto pleno de nuestra influencia para los propósitos que veamos convenientes y por los medios que consideremos convenientes”.

Esa retórica continúa casi textual hoy día. Mitt Romney, el favorito de los precandidatos presidenciales republicanos, recientemente pronunció un discurso en el que afirmó que “este siglo tiene que ser un siglo americano, en el cual América tiene la economía más fuerte y el poder militar más fuerte del mundo”.

El presidente Barack Obama afirmó que Estados Unidos es la única nación indispensable en los asuntos mundiales, y mientras sea presidente, mi intención es mantenerla así. En su informe a la nación a finales de enero agregó: “América está de regreso. Cualquiera que les diga otra cosa, cualquiera que les diga que está en declive o que nuestra influencia ha disminuido, no sabe de lo que está hablando”.

Pero claro que todos saben que Estados Unidos pierde su supremacía mundial en todos los rubros, menos uno.

Bill Ayers, veterano activista contra las guerras, desde los 60 hasta ahora, comentó a La Jornada hace poco: vivimos en una potencia imperial en declive económico, político y cultural, pero que sigue siendo la potencia militar suprema del mundo; eso es sumamente peligroso para todos.

Esta insistencia casi histérica en ser la potencia militar sin igual se promueve de mil maneras todos los días en este país. Casi todo acto deportivo incluye un rito de homenaje a los militares. En la televisión se promueve el estreno de una nueva película de Hollywood, Acto de valor, que se distingue porque todo el elenco es integrante de la fuerza de operaciones especiales SEALs (la que asesinó a Osama Bin Laden). Los juegos de video más promovidos son los de guerra. El anuncio publicitario más reciente de la marina en televisión afirma que ese servicio militar es a global force for good, frase que tiene dos sentidos: una fuerza global para el bien y una fuerza global para siempre.

La cúpula política y varios sectores de este país parecen no hartarse de sangre.

Mientras tanto, la música se escucha en las catacumbas de Nueva York y en otras partes por todo este país. La convivencia entre versos, ritmos y armonías rescata milagrosamente la vida abajo mientras se debate la muerte arriba. Ojalá un día toda esa música salga a la superficie y alcance tal volumen que calle los tambores de guerra. Tal vez entonces se podrá empezar a limpiar tantas manchas rojas que empapan la historia de este siglo que dicen que es americano, pero que es de todos nosotros.

lunes, 27 de febrero de 2012

A propósito de los premios Oscar



El espectáculo no es un conjunto de imágenes, sino una relación social entre personas sometidas por imágenes.
Guy Debord


Comienzo aclarando que no miro televisión (NUNCA), no tengo tan siquiera televisor. Pero, aún así, no he podido librarme de la avalancha mediática de lo que constituye hoy en día la máxima expresión de un mundo realmente invertido, en tanto que "lo verdadero es un momento de lo falso". Todos los diarios se hacen eco hoy en sus primeras planas del gran desfile de almas vacías. Paroxismo de la pompa y la altisonancia que muestra, en todo su esplendor, la miseria humana ahogada en el kitsch. Anoche asistimos a la gran fiesta del universo especulativo auspiciado por la gran técnica de la seducción visual. El glamour que nos permite unas horas o incluso días de éxtasis. Hoy amanecimos embargados por el artificio mayor; mañana regresaremos a esa realidad secuestrada que nos mantiene en este limbo donde soñamos, todos, con pisar la encantada afombra. Termino con otra de Debord: "A medida que la necesidad es soñada socialmente el sueño se hace necesario. El espectáculo es la pesadilla de la sociedad moderna encadenada que no expresa finalmente más que su deseo de dormir. El espectáculo es el guardian de este sueño".

viernes, 17 de febrero de 2012

Circo sin pan


España agoniza y anda sin rumbo detrás de Grecia. El desempleo galopante, la crisis de la vivienda y la precariedad existencial en general hacen de ese país un rehén del poder financiero mundial. Gran parte del pueblo español se sintió traicionado por el PSOE, y, sin brújula política y a la deriva, decidió castigarlo votando por un verdugo mayor: el derechista Partido Popular (PP). Ya se afianza y profundiza el despojo en nombre de la austeridad; los recortes amenazan con mutilar hasta las vísceras de esa sociedad. Sociedad menor de edad que se le subestima burda y abiertamente de parte de esa falacia llamada Unión Europea. Y para consumar agravio e irrespeto se utilizan los mecanismos capaces de someter a través del entretenimiento y la distracción. A diferencia de la Francia de María Antonieta, en la España actual el rey no ofrece "pan o torta" para los hambrientos; a esta cultura inferior se le da una limosna sangrienta: el asesinato de toros a través de la televisión. A estos salvajes con ínfulas se les entretiene con la medicina que calma su vulgar ansiedad: "Tras cinco años de ausencia, las retransmisiones de corridas de toros podrán volver a Televisión Española. El retorno de los festejos taurinos a la cadena pública será posible gracias a que el Consejo de Administración de RTVE ha aprobado, a propuesta de uno de los consejeros del PP, Andrés Martín Velasco, eliminar del Manual de Estilo de la Corporación el artículo que hacía referencia a los toros". En tiempos de crisis se hace necesario llevar el infame espectáculo a la caja tonta. Vaya idiosincrasia merecedora del peor karma.

lunes, 13 de febrero de 2012

El tablero


La estrategia del ajedrez geopolítico actual se conformó antes del 9-11. Es por eso que a la hora de establecer las coordenadas históricas del entuerto global actual, esta fecha se constituye como el principio de la Cruzada neoliberal en pos de los Santos Lugares. El 9-11 fue el comodín imprescindible para legitimar la estafa financiera que se avecinaba y justificar, de paso, la ofensiva militar a escala mundial. El fin de la Guerra Fría resultó ser el comienzo del caos actual. Una vez desintegrado e implosionado el bloque dogmático del Este, le tocaba el turno a los corruptos, sectarios y satanizados Oriente Medio y Asia Central. Las primeras bombas cayeron sobre Afganistán: allí se buscaba "justicia". El malvado Talibán ofrecía refugio al terrorismo internacional. Porque es la palabra "terrorismo" la que lleva la reina de las piezas blancas del ajedrez tatuada en su frente. A continuación se procedió a privatizar el ejército; una legión global de mercenarios adoptó el nombre de "contratistas" y, de esta manera, junto a la compra del poder mediático, se garantizaba una ofensiva feroz que terminara guillotinando cada pieza del contrario. Después Irak, con la mentira de las "Armas de Destrucción Masiva". La nominación e investidura del negro Barack Obama, como presidente de Estados Unidos, fue la más brillante y hábil jugada de las piezas blancas. El a priori Nobel de la Paz se encargaría de completar la geoestrategia apoyado en el slogan del cambio. Y ahí vamos: Túnez se diluye en la zozobra; secuestraron con astucia la revolución egipcia; el caos inducido reina en Libia, y ahora van por Siria. La primavera  aguarda por Irán, y, después... El rey ruso está alerta, mientras las torres chinas aguardan pacientemente.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Elogio del asco


La gente me produce asco, tengo asco hasta de mí mismo.
Cioran


Asco en la tierra
Asco en el aire
Asco en el fuego
Asco en el agua
Humo
Ruido
Poses
Asco corpóreo
Asco etéreo
Uniforme
Asco global
Asco ecológico
Asfalto
Brillo
Eti-que-tas
Luces
Verbo
Asco en la guerra
Asco en la paz
Vida
Muerte
Transcurso
Asco hasta en el vacío
I-n-e-x-i-s-t-e-n-c-i-a
Finitud
Asco en el alma
Asco virtual...
Reencarnación del asco.