viernes, 27 de enero de 2012

Pregunta "pendiente" a Fernando Rojas, viceministro de cultura de Cuba


La revista cultural El Caimán Barbudo (nombre de culto de latría sin dudas), publicó el día de ayer una entrevista que le realizara Mario Vizcaíno Serrat al actual viceministro de cultura Fernando Rojas, bajo el título "El periodismo cubano, gran asignatura pendiente" (http://www.caimanbarbudo.cu/entrevistas/2012/01/el-periodismo-cubano-gran-asignatura-pendiente/).
En la entrevista de marras el viceministro cubano habla, entre otras cosas, acerca de la necesidad que "... El Caimán sea beligerante, incursione en polémicas, debates, en la vida cultural del país..." El señor Rojas, también habla de que "Cuba necesita prensa revolucionaria no oficial" y, a partir de de la palabra "revolucionaria", establece - con la sagrada justicia de los revolucionarios - una suerte de umbral-límite en cuanto a lo persimible o no, dentro de la sociedad cubana. Una vez enmarcada oficialmente la palabra "revolucionaria", el señor Rojas se da el lujo de plantear que "una de las cosas que tendría que resolver el periodismo es considerarse no oficial, o no necesariamente oficial". Para, más adelante en la entrevista, estimular "una prensa revolucionaria no oficial que permita una mirada crítica, que no signifique tener que responder estrictamente a la gestión del gobierno".
Una vez leída la interesante entrevista, y animado por las palabras del viceministro, me dispuse a enviar la siguiente pregunta que aun (desde ayer temprano) sigue esperando ser moderada: 
Me gustaría saber cuál es el significado de términos como "inequívocamente contrarrevolucionario" o "prensa revolucionaria no oficial" que utiliza el viceministro Rojas, para sostener la defensa del pensamiento crítico y la libertad de opinión. ¿Está libre -en este caso- del secuestro ideológico y del reduccionismo a conveniencia la palabra "revolucionario"? Porque de no estarlo, es decir desde el significado oficialista gubernamental (y Rojas es un funcionario del gobierno) estaríamos entonces en presencia de una flagrante incoherencia.
Aguardaré pacientemente por la publicación de mi comentario para que, de esta forma, El Caimán haga gala de su seriedad y consecuencia con las palabras del entrevistado.