domingo, 22 de enero de 2012

Azar (desvarío III)

Al azar se empinan las dudas.
Espinas plásticas hieren
falsas las almas líquidas.
Mis manos de plastilina
apenas se rinden ante
el cuero viejo de aquella
pesadilla africana.
Tampoco mis pies
son ya capaces de sangrar
al compás del dolor telúrico.
Un halo de gloria
me salva después del orgasmo
a través de los gemidos verdes;
sus gemidos, los de ella.
Entonces vuelve la calma
con su falso rostro y su impudicia
de domingo estéril.
Máscaras y más máscaras...
la nada y sus mácaras