martes, 27 de diciembre de 2011

2012: la víspera


Una alarma intermitente sacude mis sienes
Una bolsa de plástico rueda casi vuela
Incensante sobre el pavimento...
Rueda que vuela se multiplica
El ruido del motor de un auto apabulla el Concerto Grosso N. 12 in B minor
Una vela blanca y delgada agoniza tierra adentro
Un perro grande y furibundo reincide en mis sueños...
Salta, ladra, babea su rabia sobre mi sombra
Una vieja sabia se disfraza de homeless
Camina y camina... vuelve a caminar
Aparece en todos lados aparece siempre
El alma de una joven yace embargada
Afuera, lejos de la ola, hubo black friday.

sábado, 24 de diciembre de 2011

lunes, 19 de diciembre de 2011

2011, pesimismo y fascismo de baja intensidad

Lo imposible sólo tarda un poco más...

Fue Benjamin Franklin quien dijo que "aquel que sacrifique su libertad por seguridad no se merece ninguna de ellas". Este año 2011, que en pocos días llega a su fin,  nos ha servido para recordar las certeras palabras del que fuera uno de los grandes fundadores de los Estados Unidos de América.


El capricho característico de todo reciclaje histórico ha decidido poner al mundo a las puertas de un fascismo de baja intensidad y que amenaza con profundizarse.


El Senado de EE.UU. ha votado un proyecto de ley que le daría al Presidente la capacidad de ordenar a los militares que detengan y encarcelen a ciudadanos estadounidenses en cualquier parte del mundo por un período indefinido de tiempo; los asesinatos extrajudiciales (también de ciudadanos estadounidenses) son parte  de una nueva política gubernamental que ya no distingue en cuanto a nacionalidades ni ciudadanías; el gas pimienta, los bastones y otras armas "no letales" son la respuesta por parte de las autoridades de este país contra un grupo minúsculo de indignados que protesta, no por un cambio radical del sistema, sino por recuperar su estatus privilegiado perdido a causa de la codicia y la perversidad de una muy pequeña minoría. La arrogancia e irracionalidad del poder financiero por un lado, y la brutalidad y el salvajismo de las fuerzas policiales que actúan en defensa de los intereses de aquellos, por el otro, dan como resultado una sociedad dispuesta a anular todo disenso que vaya en detrimento de los intereses corporativos.  Sociedad decidida a no permitir el más mínimo desorden de un rebaño conducido a golpe de una única y falaz libertad: la libertad de consumo. El binomio partidista que caracteriza las elecciones ha devenido cada vez más un circo mediático insulso, donde el dinero y el cabildeo estrecho son los grandes protagonistas de una democracia hundida en la corrupción y el clientelismo.


Europa, por su parte, agoniza aferrada al euro como moneda coercitiva y último estertor de una Unión que, desde sus comienzos, no pocos analistas supieron atisbarla como un fracaso. Tanto en Grecia como en Italia, existen actualmente gobernantes que el pueblo no ha votado sino que han sido impuestos por el mercado global. Mientras tanto, la socialdemocracia es un cadáver que está siendo enterrado por una derecha xenófoba y racista; esto, en gran medida, debido a la ineptitud y el mimetismo que flagela a la izquierda en el Viejo Continente. Izquierda que padece de una orfandad casi ontológica.


Por otro lado, América Latina y el Caribe se diluyen en falsos e hipócritas intentos. La recien creada Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), no es más que un engendro que, escudado en la retórica antiimperialista, está destinada a la insignificancia y la intrascendencia. Y está condenada, en principio, porque su espíritu es totalitario y ambiguo; porque la verdadera ideología detrás de ese proyecto es autoritaria y su metodología es, en esencia, corrupta. Usar el término "Comunidad", para nombrar un proyecto político con un liderazgo caracterizado por el aferramiento al poder y el egoísmo es, cuando menos, una aberración.


La solución a tanto desconcierto la dejo para los optimistas o para aquellos poseedores de una fe inquebrantable. A mí, en cambio, la realidad me sume en la desesperanza. El ruido, las guerras, el desamor, la impiedad, el consumo voraz y el individualismo feroz tan perpetuos, sin entrar a profundizar en las características sofisticadas y nefastas del Gran Hermano hoy en día, me hacen desconfiar o descreer de aquel Gramsci que planteaba que "nada puede permanecer como hegemónico durante mucho tiempo si carece de legitimidad". Más bien creo que estamos perdiendo de manera global, inexorablemente,  nuestra libertad en nombre de una falsa seguridad.

sábado, 17 de diciembre de 2011

Cesária Évora (27 de agosto 1941- 17 de diciembre 2011)


Se marchó para siempre la mujer de los pies descalzos. Mujer telúrica, capaz de entender el arte de vivir y dignificar el oficio de morir. Cesária Évora supo aferrarse a la sencillez como herramienta posibilitadora de la felicidad y, desde allí, protagonizar su ejemplar legado.

martes, 13 de diciembre de 2011

¿Conciencia?

Cada madrugada
Un poco antes un poco después
Luces de rejas
Sonidos de ¿arrepentimiento?


Miedo febril
Infancia incumplida
Adolescencia a medias
¿Juventud?


Siglo V.
Medioevo
Me descubro feliz
Amanezco sin ruido
Yerba mojada
Nuestros pies.


Oh, Dios...
Hemos sido vulgarmente expulsados.


Una insípida ola nos abandona en el Mall 
Es domingo y allí estamos todos
Allí compramos
Comemos
Defecamos
Exis-timos
Y hasta reímos.


Tan llenos todos de esa misma tristeza.


Otra vez las cuatro
Cada madrugada
Un poco antes un poco después
Entonces nos llega el vacío.


Y con él...
El misterio

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Melancolía


Me siento osado al hablar en voz alta del cine de Lars von Trier. Dicho esto, y, más allá de la subjetividad que pueda mediar a favor de la obra del director de Dogville, me atrevo a decir que Melancolía (2011) es un excelente filme. Si bien es cierto que en esta reciente entrega el danés se repite - explícitamente -  haciéndonos recordar al comienzo de la película su Anticristo, para acto seguido llevarnos de vuelta a La Celebración de Thomas Vinterberg, cierto es también que logra encaminar su propuesta como lo hacen los grandes. Melancolía es un elogio a la parsimonia; un testimonio poético que va al corazón de nuestras miserias y de nuestra incertidumbre; recoge, en un tanteo sublime, la esencia de la zozobra humana. Sin embargo, en mi opinión, el logro mayor de esta obra radica en la personificación del miedo actual; un miedo que llega a ser pánico y que von Trier llega a encarnarlo de manera magistral en el personaje de Claire (interpretado por la hermosa Charlotte Gainsbourg). Melancolía logra un alto y lento vuelo y nos posibilita sentir la orfandad objetiva de nuestra estadía. Filme que además nos actualiza en cuanto al alcance de la imaginación de su director. Hombre sin duda expuesto a la intemperie más feroz y al dolor de un mundo cada vez más postizo.