jueves, 30 de junio de 2011

Gemeinschaft vs. Gesellschaft




En su ensayo El ámbito íntimo (Privacidad, individualismo y modernidad) Ed. Alianza Universidad, la profesora Helena Béjar le dedica un capitulo -titulado Comunidad y Asociación-, al importante aporte que hiciera el pensador y sociólogo alemán Ferdinand Tönnies (1855-1936), en relación con lo que constituye, desde siempre, uno de los grandes dilemas del ser humano: comunidad versus individualidad; esfera privada vs. esfera pública. Béjar destaca, en este sentido, la peculiaridad de lo establecido por Tönnies, en cuanto a la diferencia sustancial existente dentro del ámbito colectivo de vida y las relaciones sociales que el sujeto establece en esa esfera. Para Tönnies, nos dice Béjar, la intimidad no está relacionada con la privacidad de la manera tradicional liberal; "él entiende la intimidad como el resultado de una vida colectiva vivida como un contacto humano continuo, como una intensa sociabilidad (el subrayado es mío). La intimidad no se refiere a una especie de posesión individual que se disfruta en soledad, en el apartamiento voluntario respecto a los otros, sino que es un sentimiento derivado de un contacto diario y continuo con los demás. Por tanto, íntimo debe ser entendido en la obra de Tönnies como cercano o familiar, como algo relacionado con la intensidad y la sinceridad propias de la Gemeinschaft." Béjar nos recuerda, acerca del término Gemeinschaft, la importancia de la espontaneidad y la autonomía dentro de las relaciones familiares y sociales ahí contenidas. "Los hombres se unen instintivamente siguiendo un sentimiento de unidad y solidaridad. La Gemeinschaft es una comunidad que descansa en unas raíces sentimentales muy profundas y en la que se comparten las posesiones más preciadas para el ser humano: la sangre, en el caso de los vínculos de parentesco; la localidad, en lo que se refiere a la vecindad; el espíritu, en la amistad."


Como contrapuesta, y dentro de este mismo modelo de vida colectiva, la profesora Béjar hace referencia a la Gesellschaft como "una forma artificial de agrupación humana". Las relaciones dentro de la Gesellschaft -escribe Béjar- son asociaciones que se contraen con vistas a conseguir un propósito concreto; los lazos sociales están sujetos a una limitación temporal y se orientan a la consecución de un objetivo específico. Aquí la razón domina completamente al sentimiento; la vida es una búsqueda continua del interés particular.


Los que hemos vivido bajo regímenes totalitarios -de ideología comunista-, podemos entender perfectamente la gran diferencia que existe entre estos dos términos que se inscriben en un mismo modelo de vida supuestamente colectiva. La imposición absoluta y estrecha que establece el dogma dentro del comunismo, más la ausencia total de una espiritualidad con raíces en los sentimientos y en las creencias que la convivencia en su libre albedrío implica, imposibilita la paz y la armonía en ese tipo de sociedades. En el comunismo, al igual que en el capitalismo más déspota y rancio, el esquema de vida será siempre medio-fin. Y, aunque parezca paradójico, en ese ámbito falso de colectividad impuesta y anulación del individuo, florece el germen de la mercancía como paradigma de la sociedad.


Es por esto, y observando la actual crisis por la que atraviesa el capitalismo, que los movimientos populares árabes y occidentales evitan la filiación con cualesquier doctrina trasnochada, ya sea de izquierda o de derecha. Porque las raíces de estos movimientos  y de estas revoluciones nacen en la esencia de la Gemeinschaft: la espontaneidad, el espiritualismo, la sensibilidad de los cuerpos que buscan una autonomía y un modelo afianzado en el amor familiar o vecindal y al margen de las doctrinas. Si por un lado estas protestas han evidenciado el hastío global que existe respecto al neoliberalismo, y el egoísmo feroz en que éste desemboca, por el otro ha quedado claro que la izquierda tiene que repensarse y hasta redimirse, hundiendo sus raíces en la espiritualidad como precepto de su esencia. La izquierda hoy está obligada a postular la intimidad y la comunidad a la manera, quizá romántica, que ideó Ferdinand Tönnies. 

viernes, 24 de junio de 2011

Poder de síntesis (The Truth About the Economy)

Creer y entender el lenguaje de los economistas resulta tan difícil como entender y creerle a los psicoanalistas. Pero, he aquí, una excepción a la regla: Robert Reich, quien es economista político, profesor y comentarista político, ha logrado resumir, magistralmente, en poco más de dos minutos, la realidad pura y cruda de la economía actual norteamericana. Vale añadir, que el diagnóstico de Reich es válido para la economía de un mundo globalizado. 


jueves, 23 de junio de 2011

Tiken Jah Fakoly


A Tiken Jah Fakoly (su música) le conocí a través de Ariel, una encantadora haitiana que se gana la vida sirviendo tragos e invocando a Africa desde el suburbio de San Telmo, en Buenos Aires. Desde entonces, este hijo de Costa de Marfil, se ha convertido en un referente importante a la hora de escuchar y hablar sobre reggae, ese género capaz de salvarnos -siempre- en los momentos más críticos... allí donde del tedio amenaza con establecerse.  

jueves, 16 de junio de 2011

Julien Jacob



Nacido en Benin y educado en Francia, Julien Jacob es considerado -hoy- uno de los grandes exponentes de la música africana. Jacob es poeta, escritor, compositor y espiritualista; ha innovado en el lenguaje musical creando una suerte de armonía verbo-música muy sui generis. Su discografía incluye cuatro excelentes discos: Sel, Barham, Cotonou y Shanti. Todos concebidos y realizados con gran rigor. La música de Julien Jacob invita a empinar la imaginación y a descalzar la existencia. 

miércoles, 8 de junio de 2011

Nanopesadilla

  
                                                                   A la memoria de José Alvarez 


Toda desesperanza no es más que un dolor que ha reprimido su ira.

Anoche me soñé nano-convertido y vigilado... cámaras por doquier. Soñaba en el siglo XXI y olía a litio. Me soñé lleno de censores y censurado. Un tornado de fuego se llevaba con rabia a un amigo... Vaya, amigo, salvajemente salvado.

Anoche me soñé legaña. Mi alma agonizaba al borde de una pantalla y mi esqueleto estaba habitado por termes roedores del plástico. Oh, Dios, cuánta desdicha.

Anoche se me extraviaron los poemas de Oliverio Girondo ante la vigencia de lo impuesto, y la sonrisa de aquella primera virgen se encarnaba en el membrete virtual. 

Anoche mi fe yacía al pie de un ordenador de 2027.

Anoche la lluvia seguía ausente. El verde andaba de luto mientras yo me consumía en el entusiasmo.

Anoche me soñaba valiente y avergonzado. La muerte me abandonaba y el hastío se disfrazaba de vida.

Anoche ella se masturbaba a lo lejos... en tanto mis manos de plastilina se deshacían ante el fuego del artificio.

Anoche me soñé ruido.  

viernes, 3 de junio de 2011

Ha muerto Dr. Death



Morir no es un crimen
JK

Murió Jack Kevorkian, hombre paradigma de la bioética y digno defensor de uno de los derechos más importantes del ser humano civilizado: el derecho a la muerte. Kevorkian enfrentó con obstinación, y pagando un alto precio, la mojigatería de una sociedad como la estadounidense. Sociedad menor de edad en muchos aspectos, que le condenó y estigmatizó por la aplicación de la eutanasia a 130 pacientes con enfermedades incurables. La muerte era para el armenio-estadounidense una suerte de liberación, y morir un acto de individualidad incuestionable tanto como vivir. Para Kevorkian, Vida y Muerte se funden en una concepción filosófica donde es el sujeto, y su esfera privada, la más alta expresión de libertad. La defensa por el derecho a hacer con nuestros cuerpos y nuestras vidas la más importante obra de individualidad, es el gran legado de este hombre que fue capaz de sublimar, con raciocinio y determinación, a Tánatos. Qué en paz descanse, el Dr. de la Muerte.