jueves, 13 de enero de 2011
Langeri 3135 en Santos Lugares
La vida es tan corta y el oficio de vivir tan difícil, que cuando uno empieza a aprenderlo, ya hay que morirse.
Ernesto Sábato
Santos Lugares es un diminuto y descansado pueblo de la Provincia de Buenos Aires. Sus aceras son amplias y llenas de sombra. La Tipa Blanca, los Plátanos de Sombra y los gomeros son los árboles encargados de ofrecer la cordialidad y el oxígeno necesarios para una caminata placentera. En Santos Lugares apenas hay ruido y, en ocasiones, da la grata sensación de pueblo fantasma. Hasta allí llegamos en tren. A Santos Lugares fuimos en busca de un Santo vivo; un hombre enorme que este año quiere llegar a cumplir un siglo de vida. Este espíritu noble y elevado reside en el 3135 de la calle Langeri, y se aferra a la vida en un entorno donde el verde y la sobriedad son los grandes protagonistas de un agreste paraje. Al anciano que escribió La Resistencia lo rodea una quietud celestial muy pacificadora; una bibiloteca que lleva su nombre situada -justo- en frente a su casa, le honra en vida. Todos le conocen en el pueblo; el autor de El túnel es venerado por niños, ancianos y policías. Ernesto Sábato es una suerte de deidad en su entorno. El estar parados en la acera donde se encuentra su residencia... a sólo unos pasos de su respiración, nos deleita y hasta ennoblece. Dos ventanas confiadas nos miran con ternura, anunciándonos que, detrás de ellas, se resisten el viejito sabio y sus fantasmas. Ernesto Sábato desea cumplir el próximo 24 de junio cien años de edad; vaya, pues, nuestras felicitaciones adelantadas al hombre que enorgullece a la Argentina.
Fotos: Arriba: Entrada de la casa de Ernesto Sábato
Debajo: Biblioteca frente a la casa de Ernesto Sábato.
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9 comentarios:
Lugar obligado en mi próximo viaje a Argentina.
Gracias
Hola Niafunquecito, la vida te comienza a sonreir. No era tan complicado!
Nos veremos alli, yo pago los boletos en el tren.
Hablando de Sábato
Hace mucho tiempo, tanto que no recuerdo cuánto, en El Túnel yo conoci la desolación frente a la misma ventanita de Castel que Maria Iribarne descubrió mirando su pintura, luego él la mató, quizás para reafirmar lo que dice Wilde en la Balada de la cárcel de Reading: Todos matamos lo que más amamos...
Pero no todos hemos de morir por ello.
Hoy, todavia sigo detrás de la misma ventana, mirando los crimenes y los castigos.
Gracias Alexis.
Definitivamente ese es uno de los mejores autores vivos. La cita es frente a ese árbol
Yo.
Estoy muy de acuerdo contigo (quien quiera que seas) y con Wilde: "Todos matamos lo que más amamos...
Pero no todos hemos de morir por ello". Creo también que a Sábato su lucidez y longevidad le han dado la oportunidad de pensar y escribir al mundo y sobre el mundo, con una sensibilidad muy digna. Gracias por tu comentario.
Ni yo misma sé quién soy, no te preocupes.
No se te olvidó un comentario en el bolsillo de la censura femenina?
"Todos matamos lo que más amamos...
Pero no todos hemos de morir por ello".
AMEN!!!
Ya sabía que tu sensibilidad te llevaría hasta allí.
Admiro tanto a ese escritor...
Gracias por acercarnos a este "santo lugar"
Saludos y éxitos.
Longina.
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