
Bamako además de ser la capital de Malí, es el título del sensacional film (2006) dirigido por Abderrahmane Sissako (Mauritania, 1961). No exagero al afirmar que es esta una película extraordinaria... excepcional. Y lo es en el sentido de que, por primera vez, un realizador logra a través de una excelente cinematografía, combinada con un rigurosísimo guión, poner al desnudo y sin maquillaje la realidad africana. Pero es que, además, Bakamo es una película que logra redimir al continente africano desde su realidad histórica más sacrosanta. No hay [aquí] espacio alguno para el titubeo sentimental: el contundente debate intelectual que se erige como protagonista del film, queda magistralmente supeditado a la omnipresencia de la pureza y la virginidad espiritual africana que son, en definitiva, quienes terminan imponiéndose, para dejar al espectador con el consuelo y la confortación de que la verdad sí existe, y que es posible encontrala cuando existe la honestidad y la voluntad real para buscarla; fuera de los prejuicios y esquemas estrechos que impiden su hallazgo. En Bamako, el pudor y la dignidad logran sentar en el banquillo de los acusados al Banco Mundial (BM), y de manera extensiva al Fondo Monetario Internacional (FMI). Los argumentos que enjuician a estos legalizados depredadores son contundentes, y expuestos con una sobriedad admirable. Los rostros, los colores, la música, los paisajes, la tristeza y el acontecer en general recogidos por la profesional cámara de Sissako, ofrecen un testimonio que, aunque desolador por su descarnada realidad, nos deja también el sabor de la esperanza y de la luz.
Trailer de Bamako: http://www.youtube.com/watch?v=TUZMJctingk
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