viernes, 17 de febrero de 2017

Trump: "La prensa es el enemigo del pueblo"



Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios...

El presidente de EE.UU ha dictado sentencia: "La prensa es el enemigo del pueblo". Insuperable el tweet de Donald Trump. Si algo ha caracterizado a esta bitácora desde sus inicios, ha sido la constante denuncia respecto al nefasto poder de la prensa corporativa. Hemos sido enfáticos y hasta obstinados, en cuanto al maléfico rol del llamado Cuarto Poder. Hemos sostenido, de manera reincidente, que la prensa creada por el uno por ciento ha sido una de las herramientas más importantes dentro de ese gobierno global que trata de dominar e imponerse en el mundo. Fue con el respaldo de este poder mediático que se dimensionó aquella falacia del fin de la historia. Se hace preciso recordar que, es a partir del 9-11, cuando se exacerba la ofensiva mediática destinada a manipular, goebbelianamente, al homo consumen; sin olvidar el papel jugado durante los dos períodos de la presidencia de Bill Clinton y la guerra de Yugoslavia. Con la guerra de los balcanes la prensa se encargó de legitimar, ante la llamada opinión pública, las necesarias "guerras preventivas" del futuro; término éste que justificaba la agenda estratégica creada con el objetivo de balcanizar una zona muy importante del planeta para su posterior saqueo, y de la aplicación, en la praxis, del pragmático divide y vencerás, ahora inscrito desde la logística de los eufemismos. Porque la esencia del engaño, la manipulación y el final sometimiento ha sido la elaboración de los sofisticados eufemismos, que, a su vez,  no son más que el uso torcido de la palabra con fines letales. De manera que, cuando el presidente actual de EE.UU vocifera algo tan consabido, está contribuyendo a patentizar lo que hasta ahora ha sido una denuncia marginal y disidente. ¿Quiere esto decir que se está convirtiendo Donald Trump, ipso facto, en un disidente? Por supuesto que no. Es verdad que Trump no pertenece al poder oculto que tira los hilos del retablo que realmente gobierna el mundo y que tiene su Templo en Tel Aviv (con ansias incontrolables de ser trasladado a Jerusalén) y su centro de operaciones en Washington; de ahí la encarnizada y dura batalla que está librando y de la que estamos siendo testigos. Sin embargo, para que Trump se convierta en un verdadero disidente tendría que jugar con el mono y no con la cadena. Para ser un consecuente y consciente disidente hoy en día, el presidente tendría que cortar de raíz la subordinación y la incondicionalidad de esta nación, EE.UU,  para con los intereses de Israel. Mientras tanto, disfrutemos de este espectáculo que, aunque interesante, no es más que un pasaje más de la necesidad de perpetuación de un sistema que transita agónico a su colapso final.

jueves, 2 de febrero de 2017

Entretenimiento y sofisticación


Toda verdad atraviesa tres fases: primero, es ridiculizada; segundo, recibe violenta oposición; tercero, es aceptada como algo evidente.
Arthur Schopenhauer

El poder oculto sigue perfeccionando los mecanismos de control, manipulación y entretenimiento. Sofistican cada vez más los métodos: El zombi como finalidad del ser racional; de eso se trata. Nos entretienen, con astucia. Bienvenidos al "Teatro Mágico -sólo para locos- La entrada cuesta la razón. No para cualquiera".  Y es que el peligro real no es Donald Trump, sino Mark Zuckerberg. En un interesante intercambio epistolar, Huxley le objeta a Orwell y su 1984 la sentencia de éste con miras a la finalidad de los métodos. De manera muy acertada, el autor de Un mundo feliz, hacía énfasis en su convicción acerca del inminente acicalamiento de los dispositivos de sometimiento por parte de los gobiernos. Huxley pudo ver, de manera profética, como la masa uniforme se dirigía felizmente a entregar su libre albedrío.  Hemos llegado a un nivel de aletargamiento, que no somos capaces tan siquiera de distinguir el verdadero mal que nos subyuga. Mark Zuckerberg encarna hoy la consagración cuasi perfecta del control y el entretenimiento de las masas. Zuckerberg ha servido con creces al dominio y las aspiraciones de ese gobierno global que, en la sombra, se obstina en imponer su hegemonía en el mundo. Esa sombra siniestra tiene la silueta del sionismo que, escudado de manera permanente y recurrente en el fascismo y el nazismo, busca, con delirio, su causa final.

jueves, 26 de enero de 2017

Trump, México, el muro y la soberanía


Hasta el día de hoy, se echa en falta la opinión de algún intelectual mexicano que agradezca a Donald Trump el proyecto de levantar o, extender, el muro de marras. La materialización de esta promesa de campaña del presidente estadounidense significa una posibilidad muy oportuna y necesaria para que México, finalmente, se plantee de manera responsable su soberanía. La histeria colectiva desatada por los formadores de opinión de la parte mexicana denota una abyección muy contraproducente. El robo por parte de EEUU de una parte importante del territorio mexicano no ha sido lo más traumático de la historia del país azteca, sino la fractura identitaria, y la humillación psicológica del carácter nacional mexicano. Por supuesto que a todo esto han contribuido, de manera complaciente y festinada, los sucesivos gobiernos corruptos que han dominado y manipulado la política nacional mexicana, siempre con la brújula y las tripas orientas a Washington. Existen ahora, efectiva y paradójicamente, muchas coincidencias entre los reclamos del Subcomandante Marcos de entonces y lo que hoy, con otros propósitos, demanda el presidente Trump.  De manera que estamos asistiendo a un momento y un lugar de la historia donde se hace muy necesario reivindicar los postulados, demandas y exigencias del Movimiento Zapatista y el EZLN. Nunca antes, las condiciones fueron más propicias para dignificar el orgullo nacional mexicano. Bienvenido el muro en nombre de la libertad de México.