miércoles, 13 de diciembre de 2017

Fracaso antropológico


Un rocío de silencio basta para ahuyentarlos.
Un ruido estremecedor se escucha en el purgatorio...






viernes, 8 de diciembre de 2017

Mouchette



Llego tarde a Mouchette (1967). Sin embargo, me consuela el hecho de que la tardanza posibilitó una suerte de deleite a plenitud. Después de todo, tengo que agradecer haber visto tan inmenso filme a mis cincuenta y dos años, entrado ya en una  agradable semi lentitud donde el detenimiento y la contemplación tratan, con mucho esfuerzo, de establecerse en mi ser. Toda la obra de Robert Bresson debe ser observada desde la adultez, en el sentido más amplio y profundo de la palabra. En el caso específico de Mouchette, se siente a Bresson todo el tiempo arriba, cual titiritero moviendo magistralmente a sus títeres en un tablao donde el desgarro no da tregua alguna. Desgarro que alcanza su mayor esplendor en la agonía de unos enlodados zuecos. Se ha de destacar que Robert Bresson dignifica el cine reverenciando, a su vez, a un agonizante teatro que ya comenzaba a asomar su decadencia debido al aceleramiento inducido de la existencia humana. Mouchette es, en mi opinión, una película imprescindible que ocupa un lugar privilegiado en el inventario de lo sublime.

miércoles, 6 de diciembre de 2017

Trump, un tal Israel y Jerusalén



El presidente de EE.UU., Donald Trump, reconoce a Jerusalén como la capital de Israel. 
Respiro profundo y trato de poner en perspectiva semejante ignominia. El primer paso es tratar de sintetizar el asunto en cuestión, para no caer en la tentativa de tener que hacer un recuento histórico de la falsedad encinta que ha logrado relativizar la más obvia de las verdades: el cáncer maligno que representa la existencia del Sionismo (con mayúscula) y su letal alianza con el imperialismo norteamericano. Tándem siniestro que constituye el mayor peligro para la paz y la coexistencia en el mundo de hoy. De manera que no voy a detenerme en los orígenes y las causas que posibilitaron el engendro del Estado hebreo. Dejo a los historiadores honestos el trabajo pedagógico de desmontar la mitología bíblica que trata de sostener la peregrina presunción del judaísmo como etnia, y su pertenencia a una geografía que le es tan ajena como la ilusión arrogante de ser lo elegidos terrenales. Dejo también a los historiadores, el debate y esclarecimiento sobre la centenaria e infame Declaración de Balfour; sobre 1948 y la Nakba; así como 1967 y su guerra de los Seis Días. No haré tampoco énfasis en el consuetudinario exterminio y el apartheid impuesto a la población palestina a partir de la colonización de sus tierras por parte de Israel. Me limitaré a señalar una obviedad que se pierde y escamotea entre la doble moral y la hipocresía. Hoy Donald Trump se ha arriesgado; ha dado el paso definitivo que le saca finalmente la máscara al fariseísmo endémico y global que vive de espaldas al más grande, sostenido e impune atropello de nuestros días. Los palestinos deben agradecerle al magnate que gobierna hoy en la Casa Blanca el haber desmontado el artificio y el simulacro mantenido por los anteriores y timoratos presidentes. Hay que darle el "mérito" a Donald Trump, por su histórico reconocimiento en el día de hoy, de que EE.UU. es sin ambages una superpotencia doblegada y arrodillada ante el lobby del Sionismo internacional. Porque el poder judío está presente en el Capitolio, en Wall Street y en Hollywood; carcome las entrañas del poderoso gigante del norte.  Trump deja -además- una clara evidencia de la rastrera e hipócrita actitud de gobernantes como Theresa May, Emmanuel Macron y el Obispo de Roma, entre otros. Todos ellos cómplices de las políticas genocidas de Israel. Por tanto, se agradece a Donald Trump, por su estulticia abierta y transparente que pone, por fin,  la causa palestina en un escenario de dimensiones al parecer importantes. 

martes, 21 de noviembre de 2017

Desde el vientre de la hidra



Desde el vientre de la hidra
observo el fin de la Historia;
Siete cabezas virtuales y
catorce Hércules reducidos
a la corporeidad del asfalto.
Desde el vientre de la hidra
agoniza un ex semejante
con su máscara agotada
de trabajo arduo y ajeno.
Desde el vientre de la hidra
fumo, complaciente, el aceite
posmoderno del cáñamo recetado
por los herederos de Malthus.