miércoles, 4 de julio de 2018

4 de julio...




A Palestina, que la desangran lentamente

Hoy transmutado en perro
me aterran los fuegos artificiales
entonces pienso y existo en Gaza.


jueves, 14 de junio de 2018

De la tiranía



El hombre con reloj es como el caballo con montura: un ser domesticado.

lunes, 11 de junio de 2018

The Guardian censura a Steve Bell


El diario británico The Guardian ha censurado la viñeta (arriba) de Steve Bell, quien colabora con el periódico desde hace décadas. El motivo de la censura ha sido la denuncia, por parte de Bell, del asesinato de Razan al-Nayar, voluntaria sanitaria palestina que murió el 1ro de junio pasado a causa de un disparo en el pecho producido por un soldado israelí en la frontera de Gaza. El carnicero sionista, Benjamin Netanyahu, anduvo recientemente de gira por Europa intentando, con desfachatez absoluta, lavar la imagen de su corrupto y asesino gobierno. La viñeta de marras fue prohibida en las ediciones de la web y la de papel por un diario que se jacta, entre otras cosas, de objetividad y ética periodística. Una vez más, el brazo fuerte e implacable del Sionismo internacional da muestras de su nefasto poder global. A estas alturas, ya son más de cien los muertos y miles los heridos palestinos en Gaza por reclamar el derecho a retornar a su patria, colonizada y ocupada por la maquinaria de guerra del estado terrorista de Israel ante la pasividad del mundo.

martes, 22 de mayo de 2018

Fantasmagoría


Para Z

Esta vez fue un lagarto de casaca verde
el que vino a secuestrar tu ausencia.
Me miró largo y dubitativo...
parecía el muerto de siempre.

Imagen: Obra de Iberê Camargo



viernes, 18 de mayo de 2018

¿Por qué Palestina?


Antes de convencer al intelecto, es imprescindible tocar y predisponer el corazón. 
B. Pascal.

Porque los palestinos son los parias por antonomasia de mi contemporaneidad. Porque los palestinos padecen la mayor orfandad existencial sostenida en la época que me ha tocado vivir. Porque la indiferencia ante el dolor de Palestina y sus hijos nos reduce como seres humanos y nos hace cómplices, a su vez, de la mayor ignominia del presente. De ahí que no sienta el más mínimo respeto por ningún intelectual, artista o ser humano con algún conocimiento intuitivo de lo vital que no sienta un mínimo desgarro, frustración, empatía y la más profunda repulsa por tan escandalosa crueldad. La razón y el sentir no deberían permitir la abstinencia ante el dolor de los verdaderos hijos de Palestina. No debe haber lugar aquí para los subterfugios y la entelequia que la narrativa del poder nos quiere imponer. La causa palestina nos exige un dolor desde el alma, el espíritu y también, cómo no, desde las vísceras.

Imagen: Obra de Tawifik Gebreel