jueves, 13 de abril de 2017

El sionismo y su metástasis


El gobierno sionista de Israel ha logrado penetrar importantes entidades e instituciones, públicas y privadas, de tres potencias mundiales de Occidente. EE.UU, Inglaterra y Francia representan la tríada donde las huestes ideológicas del sionismo han podido establecer sus peligrosas directrices de dominación. La prensa, la academia y las finanzas son tres de los bastiones más importantes desde donde se ejercen los roles cruciales que le permiten a Israel legitimar y llevar adelante sus políticas con absoluta impunidad.

No voy a entrar aquí en detalles acerca de los documentados crímenes de guerra realizados por Israel contra los palestinos.  El exterminio étnico, la asfixia económica, el despojo y la usurpación de territorios son el legado del Estado hebreo desde su fundación en 1948. Todo esto ha sucedido ante los ojos de una opinión pública manipulada, maniatada y rehén de los grandes consorcios informativos pertenecientes al gran capital judío internacional.  La complicidad de los gobiernos de la tríada y de algunos otros, más el consenso pasivo de la población mundial, ha dado como resultado que el miasma cancerígeno que emana de ese engendro histórico llamado Israel, haya podido hacer una letal metástasis en las entrañas del mundo que hoy habitamos.

El sionismo ha sido un eficaz hacedor de sofisticadas maldades; destacándose de manera sobresaliente en operaciones de bandera falsa que le han servido de excusa o coartada para ejecutar y/o justificar su agenda de dominio global. En estos momentos, ya existen algunos rigurosos analistas que coinciden en el hecho de que es el gobierno de Israel el mayor beneficiado de la crisis siria y de los últimos sucesos que han provocado el ataque apresurado y unilateral de EE.UU a un país soberano.

A estas alturas, unos días después del desdichado evento, la certeza esgrimida con reiteración y euforia por la tríada, en cuanto a acusar al gobierno sirio por el supuesto ataque con armas químicas, comienza a tener sus claras fisuras. Ya se vislumbra un despertar de una parte de la opinión pública que cuestiona, a través de la lógica, el relato inicial ofrecido por los incitadores pertenecientes al lobby sionista. De la misma manera, ya empiezan a aflorar ciertos indicios que podrían evidenciar el secuestro inminente de la Casa Blanca y de su impresentable inquilino, a manos del poder que realmente gobierna en Washington. Ese poder real que encarna la maquinaria judeo-sionista y que perdió el 8 de noviembre pasado, con todos los pronósticos a su favor, la posibilidad de instalar a su marioneta favorita, Hillary Clinton, al frente del poder ejecutivo estadounidense. A partir de ahora, asistiremos a la redención del malvado Trump y a la consagración de Jared Kushner, el gran yerno judío ortodoxo.

El sionismo es un cáncer y ha hecho metástasis. La paz y el bienestar del mundo sólo serán posible si se establece una alianza digna, consciente y aglutinadora que se enfrente con determinación al poder malévolo que, desde Israel, se propaga y pone en peligro a toda la humanidad. Parte del fracaso y la orfandad que padece hoy en día la izquierda, se debe a su timorata actitud y falta de voluntad política a la hora de enfrentar los desmanes de Israel.

viernes, 7 de abril de 2017

Atrocidades


Aquel a quien los dioses quieren destruir, primero lo vuelven loco.
Eurípides

El mundo es una olla de grillos y lamentablemente no existe -hasta ahora- una conciencia colectiva capaz de comprender, y mucho menos detener, el peligro real en el que se encuentra la humanidad y todas las especies vivas que lo habitamos.  Son muchos los factores que, de distintas maneras,  han contribuido al deterioro acelerado de la calidad de vida y al sostenido impasse que caracteriza nuestro acontecer hoy en día. De todas estas causas, existe una que muy bien podría resumir y explicar el malestar de nuestro entorno global: La codicia del ser supuestamente racional.

El paradigma civilizatorio occidental creó las condiciones necesarias para que la hybris se haya constituido como la causa fundamental del posible colapso de las civilizaciones. La sofisticación de las guerras ha sido el medio más recurrente y siniestro para una obstinada finalidad: el sustento a ultranza de una desmesura que es incompatible con la realidad objetiva que nos ofrece la naturaleza y su finitud en cuanto a recursos. La disputa descarnada por estos recursos y riquezas naturales, ha creado un clima de turbulencias capaz de legitimar unas atrocidades en nombre de otras atrocidades.

En este momento estamos asistiendo al más reciente suceso en cuanto a este devenir de la sinrazón. Un supuesto ataque con armas químicas por parte del gobierno sirio contra los llamados rebeldes, ha provocado el bombardeo estadounidense de una base militar en territorio sirio. En ambos ataques se registraron muertes, incluyendo civiles. Escribo supuesto ataque porque hasta ahora no se han presentado pruebas concretas, provenientes de instituciones especializadas, que confirmen lo que la prensa corporativa ha sentenciado de manera rápida y "convincente". Algunos medios pseudo independientes nos informan de que el gobierno de EE.UU ha descartado la versión de los hechos que han dado los tres aliados que son Siria, Rusia e Irán, según la cual las armas químicas que mataron a decenas de personas estaban guardadas en un arsenal de los rebeldes que fue bombardeado por la aviación siria, y no fueron armas químicas usadas por los aviones sirios. Hasta aquí, lo poco que sabemos sobre los hechos.

Entonces, un atroz ataque químico que debe ser investigado rigurosamente debido a la convulsa y enrarecida atmósfera de guerra en la que se encuentra Siria, provoca el apresurado, temerario y unilateral bombardeo de EE.UU a un país soberano. El presidente Donald Trump ha ignorado al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, así como al Congreso de su país para, de manera resuelta y prepotente dictaminar lo que, en su opinión, constituye el "cruce de la línea roja". Y lo que es peor, además del inmediato respaldo público de otras naciones y de cierta opinión pública a semejante atropello, Trump consigue su primera victoria política de acuerdo a las encuestas; justo en un momento donde el inquilino de la Casa Blanca andaba muy mal parado en términos de popularidad y de respaldo a su gestión presidencial.

Todo esto es posible, entre otras cosas, debido al proceder binario y asimétrico que existe a la hora de evaluar los conflictos que padecemos y a la impunidad con la que estos poderosos actores ejercen sus políticas guerreristas. No nos cansamos de enfatizar el hecho de que, después del 11 de septiembre de 2001, EE.UU ha obtenido una licencia muy peligrosa para enjuiciar, dictaminar y acto seguido cometer grandes atrocidades en nombre de la paz y la seguridad del mundo. El ataque químico efectuado el pasado martes en Siria debe ser investigado, los responsables llevados a un tribunal de justicia internacional y procesados por crímenes de guerra. La justicia, también y de la misma manera, se hace necesaria respecto a las violaciones cometidas en este caso por el gobierno estadounidense y su Presidente y Comandante en Jefe. A propósito, desde la invasión a Irak en 2003, venimos sosteniendo que la ONU debería ser clausurada por su ineptitud e inoperancia.
  

viernes, 24 de marzo de 2017

Vagabundaje



Una taciturna salamandra se cree escondida entre las máscaras. A hurtadillas, asoma su inocencia, para quedar rendida ante la angustia de esa voz que canta... You Don't Know What Love is.

sábado, 4 de marzo de 2017

De la libertad


Hubo un instante donde su ego parecía agotado; entonces se creyó libre.

viernes, 17 de febrero de 2017

Trump: "La prensa es el enemigo del pueblo"



Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios...

El presidente de EE.UU ha dictado sentencia: "La prensa es el enemigo del pueblo". Insuperable el tweet de Donald Trump. Si algo ha caracterizado a esta bitácora desde sus inicios, ha sido la constante denuncia respecto al nefasto poder de la prensa corporativa. Hemos sido enfáticos y hasta obstinados, en cuanto al maléfico rol del llamado Cuarto Poder. Hemos sostenido, de manera reincidente, que la prensa creada por el uno por ciento ha sido una de las herramientas más importantes dentro de ese gobierno global que trata de dominar e imponerse en el mundo. Fue con el respaldo de este poder mediático que se dimensionó aquella falacia del fin de la historia. Se hace preciso recordar que, es a partir del 9-11, cuando se exacerba la ofensiva mediática destinada a manipular, goebbelianamente, al homo consumen; sin olvidar el papel jugado durante los dos períodos de la presidencia de Bill Clinton y la guerra de Yugoslavia. Con la guerra de los balcanes la prensa se encargó de legitimar, ante la llamada opinión pública, las necesarias "guerras preventivas" del futuro; término éste que justificaba la agenda estratégica creada con el objetivo de balcanizar una zona muy importante del planeta para su posterior saqueo, y de la aplicación, en la praxis, del pragmático divide y vencerás, ahora inscrito desde la logística de los eufemismos. Porque la esencia del engaño, la manipulación y el final sometimiento ha sido la elaboración de los sofisticados eufemismos, que, a su vez,  no son más que el uso torcido de la palabra con fines letales. De manera que, cuando el presidente actual de EE.UU vocifera algo tan consabido, está contribuyendo a patentizar lo que hasta ahora ha sido una denuncia marginal y disidente. ¿Quiere esto decir que se está convirtiendo Donald Trump, ipso facto, en un disidente? Por supuesto que no. Es verdad que Trump no pertenece al poder oculto que tira los hilos del retablo que realmente gobierna el mundo y que tiene su Templo en Tel Aviv (con ansias incontrolables de ser trasladado a Jerusalén) y su centro de operaciones en Washington; de ahí la encarnizada y dura batalla que está librando y de la que estamos siendo testigos. Sin embargo, para que Trump se convierta en un verdadero disidente tendría que jugar con el mono y no con la cadena. Para ser un consecuente y consciente disidente hoy en día, el presidente tendría que cortar de raíz la subordinación y la incondicionalidad de esta nación, EE.UU,  para con los intereses de Israel. Mientras tanto, disfrutemos de este espectáculo que, aunque interesante, no es más que un pasaje más de la necesidad de perpetuación de un sistema que transita agónico a su colapso final.